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Scrawling
Dirty Art 4 Dirty Streets
Questions for Francisco de Pájaro, Author of "Arte es Basura" (Part II)
by El Staff
¿Te has enamorado de alguna obra tuya y has acabado
llevándotela a casa?
Al principio me costó muchísimo cambiar mi forma
de entender el arte. Pintas para ti, para luego mostrarlo
al mundo, y si te pagan por ello, es maravilloso.
Yo no sé qué es vivir del arte. Lo he intentado y me
he rendido. Me he apartado de todo esto, asumiendo
que jamás viviré del arte. Continúo trabajando donde
puedo, para comer y financiarme mis pinturas. Pintaré
el resto de mi vida, porque es así como entiendo
mi existencia en este mundo. Y lo haré donde pueda
y donde mi imaginación me lleve. He aprendido a
valorar otras cosas más importantes que el fetichismo
del arte. Me importa el ser humano y el arte al lado
de él me es insignificante.
¿Para qué estás luchando?
Me gustaría cambiar la condición humana. Quiero
sentir que vivimos con alegría, con simpleza. Sin avaricia
de poseer y presumir. De ser sencillos en lo
posible. De asumir cada uno sus logros en esta vida y
disfrutarlo. De no ser ambicioso, destructivo. Volver a
creer en la responsabilidad política y en ver menos
hostilidad policial. Están faltos de sentido común y de
humanidad. De no dar importancia al materialismo. El
cambio está en uno mismo. Supongo que mi lucha
siempre estará perdida, pero no voy a desfallecer.
Siempre apostaré por el sentido del humor, es el
antídoto a toda la basura.
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Surroundings
Espacio cultural Niu
La cultura de Poble Nou al rojo vivo
by Julian Socorro with photos by Jessica Butler
El barrio de Poble Nou y su constante pugna entre la
preservación histórica, el plano cultural y el desarrollo
del distrito 22@ han llenado varias páginas de periódicos
y revistas locales. Principalmente por la gran cantidad
de espacios abandonados que se utilizaron y aún se
utilizan para desarrollar la veta artística de nuestra
ciudad.
Uno de los ejemplos más claros es el espacio Niu,
que recientemente celebró sus 5 años de existencia.
La noche del 1 de marzo fue bastante fría, pero eso
no impidió que una multitud abarrotara dicho centro
cultural para deleitarse con una muy sintética muestra
de su trabajo. Entre el público asistente había artistas
y simples mortales ávidos de formar parte de esta
iniciativa tan novedosa.
El problema era que yo no conocía a nadie así que
comencé a preguntar a los grupitos que fumaban un
cigarrillo en la puerta o bebían cervezas enfrascados
en animadas conversaciones. Y las respuestas prontamente
comenzaron a salir a la luz.
Uno de los artistas invitados, apodado "Lord Checa",
valoró el rol de Niu afirmando que "este es un lugar
que me gusta mucho porque me gusta hacer cosas y
aquí se hacen constantemente, y cuenta con la peculiaridad
de acoger tanto a artistas que viven de lo suyo,
como a principiantes con buenas ideas". Sergi Bueno,
periodista y persona a cargo del espacio reconoció
que "en Niu hay espacio para todos los que tengan un
buen proyecto y ganas de llevarlo a cabo, sin importar
su currículum".
El tema económico suele ser un factor decisivo
para ralentizar la exposición de obras artísticas pero
aquí gozan del privilegio de, además de ser acogidas,
entregarles las condiciones técnicas básicas para el
correcto desarrollo de los mismos sin cobrar ni un
euro. "Esto provoca ciertos desequilibrios de calidad
ya que hay proyectos con mucha fuerza, y otros más
efímeros y circunstanciales", pero aún así todos son
recibidos con los brazos abiertos.
Tales características favorecen un ambiente propicio
para la creación. "El ego del artista suele ser bastante
grande en general, pero aquí veo que todos se quieren
ayudar se critican y comparten experiencias para
mejorar sus respectivos trabajos", explicó Sergi.
"Aquí los artistas no vienen a una noche de birra y
cachondeo, sino a mostrar su arte. Si encima es una
tarde guay mejor, pero lo principal es la obra", puntualizó
el joven director de Niu.
La invitación está hecha ahora depende de cada
uno acercarse y tomarlo como propio.
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Humo
Del tabaco
Y otras historias...
by Sonia Fernández Pan
érase una vez una sociedad en la cual fumar era un rasgo de distinción.
Fumaban los intelectuales y las estrellas de cine, fumaban los médicos y
los grandes magnates, fumaban -a escondidas- las amas de casa y -con
orgullo- los púberes a punto de cruzar el umbral de los eczemas adolescentes.
érase una vez un mundo aromatizado a consciencia con el éter
del cáncer y sus nieblas artificiales. érase una vez una encopetada oda al
tabaco que difícilmente podría haber deducido su futuro cercano en los
confines del vituperio institucional.
Antes fumar era sinónimo de cierto carácter (o de incierta falta del
mismo); ahora simplemente es una maniobra más de adicciones políticamentes
incorrectas y un síndrome de rutilantes prórrogas de una
muerte a fascículos de la cual el fumador es el único y máximo responsable.
Se empieza a fumar por muchos motivos: para matar el tiempo,
para ser adultos extemporáneos, para aumentar los dividendos de la
industria del vicio, para tener la excusa de hacer algo mientras se espera
en la calle a alguien, para disponer un corolario sobre el café de la sobremesa,
para disfrutar de un improductivo mareo cada mañana, para inocular
en humo la violencia de la dialéctica, para preterir el fracaso del talento,
para la sublimación del desencanto, para mistificar la improductividad o,
simplemente, porque no se tiene nada mejor que hacer.
érase una vez una tradición que se convirtió en delito en un país en el
cual el folclore es siempre la última moda por venir. España, y por extensión
Barcelona (sin ánimo de ofender a nadie por la concomitancia entre
ambos territorios), fueron durante algunos años un oasis de resistencia
contra las huestes detractoras del tabaco. Su extraordinaria obstinación
hacia las recomendaciones de un estado paternalista gozoso de administrarnos
continuos decálogos de correcta ciudadanía hicieron que las
amables sugerencias pasasen a ser ostensibles amonestaciones, y que
dichas admoniciones pasasen a ser sentencias legislativas. Barcelona, y
por extensión España, siempre se ha caracterizado por un sutil matiz:
mientras que en el resto del mundo "fumar mata", aquí simplemente
"puede matar". Y no porque el contexto determine la contingencia de los
acontecimientos sino porque la verosimilitud de los riesgos aquí nunca
nos ha importado demasiado, añadiendo a todo esto un sustrato
marxista, es decir, desde premisas económicas. Aquí el tabaco, en vez de
matar, pudiera hacerlo si se le antojase tal fechoría. Pero, ¿quién quiere
asustarnos con sentencias lapidarias sacadas del Zaratustra si tales
hebras potencialmente insalubres son una de las bases de nuestra pirámide
económica y uno de los productos más reclamados por el turismo?
Pero esto era antes de la rutilante subida de precios que hace que un
paquete de tabaco cueste lo mismo aquí que en Italia. Ya somos europeos,
y no gracias al euro o gracias a un pupitre en Bruselas, sino gracias al
encarecimiento del tabaco.
unapalabrapordia.tumblr.com and circunferenciasconangulos.blogspot.com
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Rags
El fashiondeo en Barcelona
Carlota, don't call me jipster. Call me modernicho.
by Manuel de Sousa
Una nueva temporada (Marc en Nueva York,
Vivienne en Londres, Karl en París, Miuccia
en Milán), inagotable manantial de tendencias
que año a año inunda los caudales de la
industria textil y, por un lado, cubre de trapos
a los que pretenciosamente acusan recibo
de ser la imagen de la actualidad, los nichos
ambulantes de la novedad, en fin, los jipsters
que han pisado Berlín o Londres; y, por otro,
a los que no les queda otra que taparse con
prendas que más o menos tengan coherencia,
sencillamente porque, aunque es aparentemente
legal ir desnudo en Barcelona, hace
algo de frío, y difícilmente la desnudez se
pondrá en boga jamás y nunca, por cuestiones
de clima y pudor. Hecho por el cual, la moda
superflua, frívola, banal o no, jamás pasará
de moda.
La escena local oscila entre tres vertientes:
lo establecido, lo emergente y lo reciclable.
Incluso cuenta en parte con el auspicio del
llamado Plan de Apoyo a la Moda Catalana,
iniciativa que ya en 2006 había sido impulsada
por la Generalitat por medio de la Secretaría
de Comercio y Turismo, cuyos frutos se han
dejado ver en expediciones parisinas. No
obstante, alejándonos del subsidio anecdótico
institucional y del continuo afán de izar la
bandera roja y amarilla (con franjas más
refinadas), esta vez en los grandes centros de
la industria del "Fashion", no sin recordar la
lamentable huida del Bread and Butter y su
infame sustituto, pasamos a revisar las categorías
locales.
Lo establecido, en tres genera(liza)ciones:
las up town doñas combinan la laca del
copete con los abrigos de Adolfo Domínguez;
sus hijas, madres jóvenes y desenfadadas, ya
maduras y económicamente estables para
Desigual, visten Custo y le compran cosas a
su prima diseñadora: Titina, Pipina, Txell,
Miriam, Silvia, Lucía, o como se llame; a sus
hijos y nietos los visten bien porque la ropa
de niños difícilmente es fea, pero no evita el
"salto atrás" que hace que el muchacho se
vuelva "capocho" con los años y pierda el
horizonte del gusto y se vista horrible, con
esos zapatos que parecen más para que
Messi anote en el Camp Nou combinados
con unos inefables jeans y una bufanda
audazmente roja; o que la muchacha se corte
el flequillo hasta casi el final de la frente y se
deje ese dread lock a un lado, para rematar el
look anti-femenino y rebelde con zapatos de
skater y uñas comidas.
Lo emergente que no emerge: ¿por qué
entonces Carlota, cuyas hermosas piezas
inspiradas en la austeridad y los grises de la
escena actual sueca, que brillaron en aquel
agradable desfile de graduación de la BAU,
está de retiro sabático en Ciudad de México?
Porque le da la gana, porque su ego sabe que
en México la harán reina de Tlateloclitlan o
algo así, porque Barcelona la vuelve cansina.
¿Adónde van a parar las tachuelas de Gori de
Palma (de Mallorca) después del show en el
marco del Off de la pasarela Cibeles? Mucho
Dr. Martens y poca competitividad, porque
el Raval no es ni Bric Lane ni Neukölln; porque
el Gótico no es Mitte, ni Riera Alta es Rosa-
Luxemburg-Strasse.
Lo reciclable: el Mercat dels Encants y los
residuos textiles pequeño burgueses, que se
pueden comprar allí para luego intervenir,
son cosa del presente, y el circuito local de
mercadillos parece ir creciendo de domingo
en domingo, así como las iniciativas emprendedoras
de las amiguitas, porque siempre
son dos amigas con la afinidad electiva
del Vintage las terminan por crear la blogosfera
relacionada: vintagebarcelona, barcelonavintage,
parisbarcelona, barcelonaparisvintage,
lab vintage bcn, y un embellecedor
o más bien afrancesador etcétera, incipiente
aunque aún débil fashiondeo barcelonés.
Diría Baudelaire: "Un síntoma del gusto por
un ideal que flota en la superficie del cerebro
humano".
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