BCN WEEK | Barcelona's Alternative Newsweekly
Vol 1, No 84 | March 11, 2010

REVIEWS

I’m a bartist


Del MACBA y otras historias...


Working

I’m a bartist

Apuntes sobre el genio

by Manuel de Sousa

El afán desesperado por la trascendencia individual, esa persecución a veces necia y poco fructífera que algunos intentan convertir en éxito, reconcilia al aspirante a prodigio en una especie de juez en un tribunal imaginario, comparándose frustradamente con sus colegas, en pocas palabras, en un ilusionado envidioso.

Como aquel enorme portero de un rascacielos de Nueva York, quien en palabras de Martín Amis, se autodenominaba guionista e intentaba infructuosamente hacer que un influyente residente del edificio leyera su guión de mil páginas.

Del talento y del genio se ha hablado ya hace unas cuantas luces: Hegel se refería al “momento natural” de la creación; mientras que Kant lo definía como “lo incomprensible que añade lo objetivo a lo consciente”.

En tal sentido, y bajo el manto de la actual coyuntura económica y social de la ciudad de Barcelona, punto de encuentro de “talentos” y “genios” de todo el planeta, ilustramos de manera honesta, conscientes de la necesidad de pagar la renta y la cerveza barata del jueves por la noche, sintetizar la irreversible relación talento-necesidad en materia laboral, en resumen, nuestras ocupaciones emergentes:

ESCRITOFESORES DE IDIOMAS: leen mucho y enseñan alguna lengua, nativa o no y de manera solemne, mientras intentan acumular capital literario para escribir una novela.

BARTISTAS PLÁSTICOS: por llegar a casa a las 5 de la mañana luego de servir decenas de mojitos, no tienen deseo de ordenar sus ideas en ese caos de óleo, témpera, cartulina, yeso, pinceles, lienzos y bocetos que decora sus habitaciones.

MUSICOMERCIALES: entre los ensayos, y las actualizaciones de sus fotos y de sus canciones en myspace, descuidan las siete maneras de conseguir el éxito de la formación recibida y no llegan al objetivo mínimo, ni tocan, ni cierran las ventas.

TELEOPERACTORES: una buena dicción y un vocabulario adecuado pueden ayudar a ganar la simpatía de un cliente enfadado, mientras tanto, entre lecturas de guiones y obras de teatro callejeras, esperan por ese gran papel que los catapulte a Cannes.

DEPENDISEÑADORAS: seis horas al día, pero con la exigencia del trabajo forzado de doblar ropa y lo atorrante de la posible histeria homosexual de su jefe, absorben la energía suficiente como para dejar el patrón, la costura, la posible editorial de modas y la feria de nuevos diseñadores para otra temporada.

AZAFATÓGRAFO: un tiempo considerable estando de pie con un traje que queda grande se puede aprovechar para imaginar la luz para ese encuadre perfecto, o para soñar en hacerle unos desnudos a alguna despampanante compañera de trabajo.

CAMALABARERO: ahorrar para ese viaje por América del Sur a punta de espectáculos frente a una fila de coches en algún semáforo es tan inverosímil como pusilánime.

Talentosos todos como peces con sed.

Dressing

Del MACBA

y otras historias

by Sonia Fernández Pan

Toda ciudad que se precie a sí misma necesita un museo de arte contemporáneo para insertarse en los políglotas circuitos del turismo cultural. Obtiene así su acreditación especial como franquicia dentro de las movedizas exigencias de la economía cultural. Barcelona, por mucho que la queramos o que la odiemos, lo tiene bien claro: por encima de todas nuestras veleidades, se quiere mucho a sí misma y nos lo demuestra continuamente renovando su fondo de armario. Barcelona es presumida y sabe ataviarse elegantemente gracias a una estratégica combinación entre las huellas del pasado y las intuiciones del presente.

Y como los turistas carecen de la parcialidad que otorga la experiencia urbana cotidiana, de vez en cuando, a los que vivimos en Barcelona, nos toca ir de museos para pasar el rato sin pasar de Barcelona. Uno va a museos de arte contemporáneo por muchas razones y no siempre todas ellas están inducidas por ese tópico recurrente cuando no se tienen argumentos originales: el amor al arte. Uno va a al MACBA porque es domingo y no tiene resaca y así puede presumir de haber hecho “algo productivo” en el fragor de la desidia de los domingos. Uno va al MACBA para deleitarse con la directa observación empírica de todas esas personas con vahos de intelectualidad que pululan por el MACBA y que, normalmente, no se ven en otros rincones de la ciudad. Lo que dentro de un museo de arte contemporáneo se ampara en acuerdos tácitos, para una cierta excentricidad indispensable, se vuelve sencillamente ridículo una vez traspasadas las impecables puertas de cristal del dispositivo institucional del arte. Uno va al MACBA para alimentar sus fantasías sexuales porque, como buen intelectual que es, sueña con la posibilidad de encontrarse a un desconocido con el que tener una aventura sexual dentro de la orgía del valor simbólico de los objetos. Al MACBA se puede ir de tarde porque uno estudia Bellas Artes e inauguran alguna exposición y la rapiña de alcohol está justificada gracias a unas engañosas rebajas en la endogamia del arte contemporáneo a través de la venta de un espejismo alimentado con posibles contactos que jamás se permitirán la licencia de dejarse contactar.

Curiosamente, en Barcelona, cuando uno dice que va al MACBA no es seguro que vaya a entrar en un museo de arte contemporáneo. Porque, gracias a la benevolencia de algunos procesos urbanos de gentrificación, al edificio le arrebataron metros cuadrados para acompañarlo con una plaza de comportamientos indomables donde se patina, se bebe cerveza, se desfila, se dan clases de retórica ebria, se liga, se hojean revistas de tendencias, se espera a alguien y se espera ser visto por alguien. Porque el MACBA, por dentro y por fuera, más que un museo de arte contemporáneo, es una plaza. Y a las plazas casi nadie va a ver obras de arte.

circunferenciasconangulos.blogspot.com

Week Alternative Media SL @ 2007 all rights reserved | contact: info@bcnweek.com | Links