BCN WEEK | Barcelona's Alternative Newsweekly
Vol 1, No 90 | October 14, 2010

FEATURES

Paraguas | nº 95


Low Cost | nº 94


Semilla | nº 93


White | nº 92


Pasta | nº 91


Resaca | nº 90


Porcs | nº 89


Dues Tintes | nº 88


Bytes & Bobs | nº 87


Connecta't | nº 86

Illu: Sara Morante


Literatura y droga

Tres formas de viaje: Naufragio, derivo y conocimiento

by Sergi Bellver

No queremos repetirnos pero lo hacemos. Elaboramos toda clase de inventarios de escritores según sus parafilias, debilidades y naufragios personales. La necesidad de la etiqueta ha producido una hagiografía invertida, un oscuro evangelio colectivo sobre los autores de algunos de los textos sagrados de la literatura universal. Negativo fotográfico de un santoral de supuestos pecadores, antología del vicio, del suicidio y lo “inmoral”. Pero aquí el quid de la ebriedad y la resaca no está tanto en el quién sino en el cómo y, sobre todo, en el por qué. La relación de los artistas, y en particular de los escritores, con el alcohol y otras drogas es tan antigua como la palabra misma, como el primer vértigo ante la vida humana. El primer narrador junto a la hoguera primitiva contó su fábula, seguramente, bajo los efectos de cualquier hierba o bebedizo del chamán. La literatura, la pulsión de lo fantástico en lo real (para hacerlo más soportable o trascenderlo), es sobre todo un estado alterado de conciencia que nace de un pacto de credibilidad, cuando cesa la impostura de lo cotidiano para dejar paso a otra forma de mentira, si cabe más intensa, revelada, más viva que la propia vida, tan opaca a veces. Algo parecido a la embriaguez, a ese otro plano mental colgado (la expresión en varios idiomas para los efectos de ciertas drogas no es gratuita) de una capa más alta de la existencia.

Control de alcoholemia en el Parnaso: demasiados poetas darían positivo. Sí, nos repetimos. Los escritores, en tanto seres arrojados al mundo a los que sólo diferencia del resto cierta mirada peculiar sobre las cosas (¿qué más puede ser un escritor?) sufren la adicción, o bien exploran y explotan ese estado otro de la percepción, o bien subliman la experiencia como proceso no lineal de conocimiento. Decía Jodorowsky, tras probar alguna, que la droga es como un atajo. Aunque después olvide uno los pasos y deba rehacer el camino, y sólo al recorrerlo despacio de veras lo aprehenda y lo interiorice, en ese primer viaje (de nuevo, el lenguaje nunca es gratuito) de la mano de la droga uno ha visto, ha percibido el estímulo atroz de ciertos sentidos y esa iluminación (o esa visita al pozo de las sombras) le ha alineado en otra dirección, le ha alienado contra el sentido único y monolítico impuesto desde la demasiada razón, desde la implacable “moral” de cada tiempo y sociedad.

PROVERBIOS DEL INFIERNO

Cómo y por qué, y no quién, hemos dicho. Pero quién es el único sujeto posible de ese por qué. Por olvidar el infierno, adentrarse en un infierno ¿mayor? No, distinto (William Blake supo dibujarlo). Para conjurar el tedio, una rutina casi litúrgica, la misa privada o compartida del borracho. Para sobrellevar el cáliz de la vida, llenarlo de alcohol y ahogarse en él. Verlaine, Poe, Steinbeck, Faulkner, London, Scott Fitzgerald. Hemingway, Rulfo. Aderezarlo con anfetaminas y barbitúricos. Tennessee Williams. Cocaína. Morfina. Françoise Sagan dándole los buenos días a la tristeza desde la ventanilla de un coche a toda velocidad. Anne Sexton deteniendo el suyo en el garaje, motor en marcha, para dormirse con el monóxido de carbono y no volver a despertar. Naufragar para olvidar otros puertos donde la vida es en sí misma un naufragio perpetuo. Convertirse en un santo bebedor como Joseph Roth, en esa fuga sin fin de la Alemania nazi, de hotel en hotel, de vaso en vaso, hasta el derrumbe absoluto en París. Richard Yates sucumbiendo tras Vía revolucionaria, pero también John Cheever levantándose después de Falconer. La ebriedad como desaparición consciente, pero también la resaca como forma de convalecencia, finita, maestra y revulsiva.

EL CAMINO DEL EXCESO

Más Blake: The busy bee has no time for sorrow. Tras el olvido, sobre el olvido, contra el olvido: la tarea, la probatura, la rebelión, sobrevivir al primer infierno, no en el naufragio sino con el pálpito del descubridor y su apetito voraz. Colonizar la desmesura en el propio cuerpo. Portar el estandarte de la absenta y hacerlo con militancia, como Baudelaire. Beber hasta una religiosidad casi diabólica, como Ambrose Bierce, y declararle la cruzada al abstenio, a weak person who yields to the temptation of denying himself a pleasure. Perseguir el exceso hasta desentrañar algún sentido místico de las cosas, aunque en el camino se convierta el hígado en monstruo o la cabeza en niebla, como en Rubén Darío y Valle-Inclán. Construir edificios y mundos imposibles con ladrillos de anfetaminas y argamasa alcohólica, como Philip K. Dick o Stephen King. Asumir el extremo y saberse genio, como Capote. Hay una genealogía etílica de lo literario, Hammet, Chandler, Mailer, Brautigan o los siempre citados Bukowski (multiplicador de vidas desde la emotividad de la borrachera) y Lowry (ahogado en la botella pero instalado en la sobriedad cuando escribía su tremendo testimonio literario: Bajo el volcán), pero no es un linaje que huye, sino que enfrenta y decide, simplemente, otro camino, una deriva deliberada.

El padre de Jean Cocteau se voló la tapa de los sesos antes de que éste naciera. La madre no pudo evitar esa herencia oscura en el autor de Les enfants terribles, aunque Cocteau hubiera salvado el fuego de un hipotético incendio en el Museo del Prado. Dalí, el aire de Las Meninas. Pero el adicto y estudioso del opio, Cocteau, hubiera salvado precisamente el fuego, del museo y en el cuerpo, recordando tal vez a su querido Radiguet (juró no volver a escribir tras la muerte de Raymond), cadáver antes de tiempo o justo a tiempo, como James Dean o Marilyn, como todas esas flores jóvenes que el alcohol aún conserva en nuestra memoria, casi intactas.

EL PALACIO DE LA SABIDURíA

Hay otra sabiduría más amable y mundana, pero también hermosa: The bird a nest, the spider a web, man friendship. Otra vez Blake: la droga y el alcohol como ceremonia de hermandad entre los hombres artistas, como territorio de la regla nueva, de la sociedad sin corsé. Vías fallidas, a veces, o muertas de antemano, pero durante las que cada viaje fue brillante, como con la fauna del hotel Chelsea (Dylan Thomas, el propio Lowry, Burroughs o Jack Kerouac entre los escritores; Lou Reed, Leonard Cohen, Janis Joplin o Jimi Hendrix poniéndole banda sonora a una generación confundida y vibrante) o con un fondo de piano de Bill Evans.

Pero tras todas esas puertas del alcohol y el ácido, el conocimiento alternativo, complementario. Tras el contacto con el atajo fugaz, seguir una vía, no absoluta, pero sí directa, concentrada en la disolución. La literatura y la droga también han sido atravesadas por lo científico, y esto a su vez por lo poético. En España, Antonio Escohotado le ha dedicado media vida a este tema en una labor casi documental, desprejuiciada. Aldous Huxley, con su tremenda curiosidad y apertura mental (parientes de las de Henri Michaux), llegó a considerar la posibilidad de la mescalina como remedio contra la esquizofrenia de su mujer. Después llegaron la psicodelia y Las puertas de la percepción. Huxley trabajó en una búsqueda intelectual a través de la Historia y de la experiencia directa del hombre con la droga, hasta en el mismo momento de su muerte, en el que prefirió la consciencia alterada a mutilarla con la sedación. Releyendo a Deleuze, suicida y alcohólico (sería jerarca en este aquelarre), piensa uno que hay cierta ética además de estética en la ebriedad, cierto espíritu de anarquía en la disolución de tantas cosas, y hasta de uno mismo. Pero hay, sobre todo, algo más que resaca tras cada exceso: la posibilidad de desdoblarse y cobrar conciencia de que hemos remado por otra realidad, y aprender de aquellas aguas para no naufragar del todo en estas. De convertirnos, como decía Ernst Jünger, en navegantes del alma.

Sergi Bellver (1971) es escritor, editor, crítico literario y profesor de la Escola d'Escriptura de l'Ateneu Barcelonès. Participa en La banda de los corazones sucios. Antología del cuento villano (Baladí, 2010) y es el responsable de la edición y el prólogo de Chéjov Comentado (Nevsky Prospects, 2010).
sergibellver.blogspot.com

Sara Morante (1976), formada en Arte y Diseño, realizó talleres de Litografía con Don Herbert. Su trabajo ha sido seleccionado para varias exposiciones y ha obtenido diversos premios. Se dedica de manera profesional a la ilustración publicitaria y editorial (Alfabia, Impedimenta, Mundanalrüido y Nevsky Prospects) y colabora con la revista El Impostor.
saramorante.blogspot.com

Foto: Bernat Rueda Crespo bernatrueda.info

99 Mataratones

compiled, with headache, by Adela Lawson

1. Water
2. Fruit juice
3. Sheep’s trotters and oatmeal
4. Bacon sandwiches
5. Borcht
6. Willow bark
7. Tisane of coral dust
8. Dried bull dick
9. A large glass of milk with vanilla
10. Milk with warm soot
11. Coffee with ashes
12. Activated charcoal
13. Rabbit shit tea
14. Crush eight green olives in a bowl. Add 30g of sugar. Boil the paste in a liter of water for 10 minutes. Drink.
15. Berocca
16. Kidney dialysis
17. English breakfast
18. Rollmops
19. Cauliflower
20. Pennyroyal tea
21. Bloodletting
22. Hypnotism
23. Muddle a slice of ginger, 20ml of sugar syrup and add a lime. Muddle again, adding a handful of ripped mint, and lightly press. Top with crushed ice and soda and churn with a spoon.
24. Vegemite on toast + Diet Coke
25. Regular Coke
26. Acupressure foot massage
27. Shrimp
28. The Van Diemen
29. The Bloody Mary
30. The Black Velvet
31. Deep-fried canaries
32. Apply lemon juice to the underside of your drinking arm, pre-binge.
33. Irn-Bru + prawn cocktail Skips
34. Raw owls’ eggs
35. Poutine: French fries, meat gravy and cheese curds
36. Mangú with salami, avocado and egg
37. One cold beer
38. Two cold beers
39. Put 2tsp of mandarin skin, 2tsp of ginger and 1tsp of sugar in a mug of water. Tip the lot into a saucepan. Boil for 10 minutes. Drink.
40. Caldo de manguera: a soup made from pigs’ intestines filled with rice and blood
41. Menudo: Mexican tripe stew
42. Ciorba de burta: Romanian tripe stew
43. Iskembe çorbasi: Turkish tripe stew
44. Hae jang gook: Korean soup including pork spine or cow bones, coagulated ox blood, cabbage, and vegetables
45. Thai "Restitution soup"
46. A large spoonful of cooking oil
47. Pickled sheep eyeballs in tomato juice
48. Raw eggs, lime Jell-o and a touch of flat Guinness
49. One large pizza
50. Wait 24 hours
51. Bouillon
52. Sex
53. Walking about on hemlock leaves all day
54. Put 60g of banana skins in 200ml of water. Bring it to a boil. Drink while still hot.
55. Eel and bitter almonds
56. Fire-cupping: applying suction cups to one’s back
57. Blend 150g of broccoli, 2 apples and 150g of spinach with crushed ice and serve in a highball.
58. Fried whole shrimp, pickled shrimp ceviche, frog legs and beetle larva
59. Inhale the smoke of burning fossils
60. Boiled cabbage
61. Sauerkraut
62. Sauerkraut Hangover Soup
63. Vomiting before bedtime
64. Peanut butter, honey and banana sandwich on white bread
65. Green tea
66. Oregano tea
67. Tank oxygen
68. A pretzel, white sausage, and beer
69. Hard-boiled chicken eggs in a chili sauce
70. Saunas
71. Blend 100g of red grapes, 100g of beetroot and 100g of plums with crushed ice and serve in a highball.
72. Brining liquid
73. Sheep's lungs
74. Bury the ailing person up to the neck in moist river sand
75. Coffee made with tonic water, orange juice and honey
76. Pastrami
77. Drink a lot of water, smoke pot and eat some ceviche
78. Jump into the sea
79. Umeboshi
80. A Lamprey sucker-fish boiled in wine and its own blood and served over rice and toast
81. Alder-and-licorice tea
82. Yassa
83. A nap
84. Yogurt plus two cloves of garlic
85. Blend up lettuce, kiwi and grapefruit. Drink it.
86. Take three aspirin and drink three glasses of water. Repeat in the morning.
87. Stir a spoonful of honey marmalade and 50ml of gin together and add 12.5ml of fresh lemon juice, shake and double strain with ice into a chilled cocktail glass. Garnish with a slice of melba toast.
88. Prickly pear cactus extract
89. A whole, raw egg yolk tipped into a glass, then topped with a few dashes of Worcestershire, Tabasco, vinegar, brandy, salt, and pepper
90. Alternating between Pepto-Bismol and water
91. Pickle juice
92. Ginseng
93. Herring, herring and more herring
94. Coconut water
95. Vitamin B
96. Bananas
97. The juice of 5 liquefied Serrano chilis in 2 or 3 ounces of liquor
98. Powdered swallow beaks and myrrh
99. Place 13 pins into the cork of the bottle that did the damage.

While we are certainly not doctors and do not recommend trying any of the aforementioned hangover “cures”, we can guarantee you that each has been used by someone, somewhere. With help from rupissed.com, about.com, salon.com, bbc.co.uk, cnn.com, travelandleisure.com, boston.com,
scotlandistheplace.com, sloshspot.com, hubpages.com, suite101.com, avclub.com, and derebote.com.

Reckoner

by Simon Friel

We wake up in total darkness, not knowing anything of who we are, where we are, or what is happening. Our breath is too short. Our heart beat echoes thunder through our bodies. Are we children or adults, men or women, guilty or innocent?

You are the bloated ghost of a faded memory; the spectre of a boy who hasn’t been seen for 15 years. You are fat, bald, smell of stale soaked in alcohol, and are ridiculously dressed. The taxi driver waits for the fare you don’t have to give. You break into a monologue in an Australian accent about your father who you claim is pimping out homeless people on sex webcams for 3 cents a minute in Romania. There is something about transsexuals and hand cream from ALDI.

We know we are alive. Only that we are alive. But what does life consist of during that fraction of a second in which we have the privilege of having shed our own identity?

You are a horse. The ketamine nails you to the bed. Outside the window your friends lie crumpled on the terrace floor in the 3am heat, cursing in broken languages the portal from Napoli that ends in your kitchen. It deposits an interminable flow of teenage junkies at your table, yielding pockets full of powder from Gomorrah. Obrigado, Senhor, you whisper as your hooves crush the sand beneath you and the wind wisps the Mediterranean across your brow.

There exists no greater freedom than this brief amnesia of awakening before we are propelled towards the terror of living.

The swallows dash between the disjointed rooftops and narrow streets of La Barceloneta. Just beyond Tibidabo the sun falls from the eternal day that will never become a truly black night. You are dizzy up there on the roof. You place the Estrella on the uneven floor and hold both hands tight against the battered arms of the ancient armchair. You hold the battered arms tight against your inclination to challenge the birds in flight; against finding concrete truth deny your flailing belief in immortality.

Later, our memories return to the body, we are given back what it is that makes up our soul. We feel soothed and disappointed: this is who we are, only this.

You are staring out from the balcony in La Bonanova onto the blanket of lights below that make up the city that you call home and have never known. On the table beside you there is the pencilled portrait of a ghost, a child beautiful and wary, smiling in laughter you can no longer hear. You catch sight of your daughter in the reflection of the window as she floats through the kitchen, then disappears. You notice that the temperature has dropped and ponder absently on the thought that another winter will soon be here.

We follow the light and take a journey to the end of the night, where the sea breathes in and the surf recedes from the shore. In the half light of a full Shiva moon the sand is the ashes of every fraction of freedom ever squandered. On hands and knees I’m digging for the bones of my maker in the dystopic garden of all our broken dreams.

Resaca Antitaurina

by Rubén López

Desde que el pasado 28 de julio el Parlament decidiera suspender las corridas de toros en Cataluña, no ha pasado ni un solo día sin que oigamos manifestaciones en contra o a favor. Nadie se escapa: toreros, artistas, políticos, ciudadanos… todos han criticado o defendido la fiestas como si se tratase del vértice de nuestra cultura popular.

El coso de la Monumental –la única en Cataluña que permanecía en activo– se ha convertido desde este verano en una especie de santuario y en el epicentro de los manifestantes catalanes a favor de las corridas, que ahora más que nunca quieren hacerse visibles.

La plaza de la Diagonal, que desde hace años no ha conseguido llenarse salvo alguna actuación especial del hijo predilecto de la Monumental, José Tomás, cuelga ahora a diario el cartel de “no hay localidades”. Un acto de soberbia, fuerza y orgullo ante una ley que califican de “injusta”.

Es la misma soberbia que hace sólo unos días salió a hombros y por la puerta grande en la última Feria de la Mercè, cuando el torero Morante y algún que otro político catalán garante de los derechos taurinos –que no de los toros–, fueron jaleados por algunos pocos aficionados por toda la Diagonal de Barcelona, a gritos de “llibertat”.

Todo parecía más calmado hasta que sólo unas semanas atrás el mismo Parlament que prohibía las corridas de toros decidió blindar con una ley los famosos “correbous”, una metedura de pata política que encendía de nuevo todas las alarmas. La polémica está otra vez servida.

Como era de esperar los políticos han vuelto a aprovechar la situación para meter el dedo en la herida y lanzarse acusaciones para defender la integridad de la mal llamada fiesta nacional y hasta para defender la integridad del país. ¡Qué pereza! El trasfondo de toda esta polémica no es la prohibición de las corridas de toros en sí, sino que ha sido el parlamento catalán quien ha tomado la iniciativa. Me explico. El gobierno de las Islas Canarias se autoproclamó hace años como comunidad antitaurina, prohibiendo todo maltrato animal, y no hubo una voz más alta que otra. ¿Por qué tanto escándalo? Un gobierno debe de estar con la mayoría de los ciudadanos, y los catalanes hemos decidido que no queremos las corridas de toros. No hay más discusión.

La ley entrará en vigor en enero de 2012, así que los que creías que todo había acabado, lo siento, queda más de un año de manifestaciones enfrente de la Monumental, de enfrentamientos políticos en el Parlament, de debates en los platós de televisión y de portadas en los periódicos… La resaca antitaurina no sólo no ha terminado, sino que no ha hecho nada más que empezar. Y esta resaca no se pasa con un ibuprofeno.

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