BCN WEEK | Barcelona's Alternative Newsweekly
Vol 1, No 79 | October 15, 2009

FEATURES

Busy | nº 83


Revuelta | nº 82


DIY | nº 81


Europeanism | nº 80


iLIKE | nº 79


Frontiers | nº 78


Pairs | nº 77


Yellow | nº 76


Conspiracies | nº 75

Illustration: Lilli Langenhein




FUCK MYSPACE

¿Qué carajo hace la escena punk en MySpace?

by Marc Viaplana

Nuestras maneras y nuestra afición a la historia habrán decidido a los más rápidos de nuestros lectores a calcularnos contrachapados a la antigua y a suponernos fósiles semiextintos del Pleistoceneté tardío, allí por 1977, período de deshielo de un movimiento anarquista tundido y apaleado, que reapareció por decreto y volvió a congelarse en diferentes facciones que dejaron bastante que cristalizar. Y es que ya no eran la megafauna de antaño.

Pues bien; es cierto, ahí estábamos, y algunos llegamos a correr delante de los grises (para luego jactarnos, en el patio del colegio, de las pelotas de goma que habíamos recogido en el campo de batalla), y algunos vimos en algún mitin la momia de Federica Montseny, pero aunque hubiéramos querido bailar con ella no se dejaba abrazar y se retiraba temprano, así que ¿qué hacer a partir de las diez? ¡Punk! éramos unos críos...

A finales de los 70, Crass y cía. tenían en España menos influencia que las Juventudes Libertarias de Burgos, y la ensalada tardó bastante en desplazar del menú a las anfetaminas y los barbitúricos. Algo se ganó, algo se perdió, pero no entraremos a discutir qués y porqués, que ya basta de marear la perdiz, aunque concederemos (aun sin acabar de entenderlo ni celebrarlo) que si el fenómeno punk (si fenómeno alguna vez fue) pervive debe de haber alguna razón.

El punk dispone hoy de más manuales, manifiestos y biblias que una biblioteca de ajedrez. Se puede practicar con sotana y hasta oír en una comisaria, aunque no es la norma. Igual que en la doctrina de la idea, hay una teoría para cada clase de anarquía, y menudean en él las aposiciones y los adjetivos, pero también quienes prefieren pasarse sin ellos.

No vamos a polemizar entonces sobre si el punk es compatible con la medicación para el Alzheimer o si caducó el mismo día que Sid Vicious. Comprendemos algunas cosas —o decimos que lo hacemos— y se nos escapan otras, pero hay una que no: ¡que en MySpace las páginas punk se cuenten por millones y las anarco punk las haya a decenas de miles!

Imposible concebir que alguno de vosotros (si alguno hay), punks de línea dura y recta que devoráis burgueses y verdura y discrepáis de la dopa y del que vota, tenga relación con tal monstruosidad: lo sabemos, pero sabemos también que la asociación a un movimiento o tendencia que predica la rebelión pero fraterniza con el enemigo no es de recibo, así que sed buenos, empuñad las armas, aunque sean ceros y unos, y afeadle la conducta a vuestros consocios y conocidos, para que dejen de hacer el ridículo.

Alguien (más estupefacto que nosotros) nos ha hecho el trabajo, y ahí va nuestro compendio, traducido libremente, de argumentos e insultos contra MySpace. Quien quiera el documento completo y no se arredre ante el inglés, sólo tiene que buscar “the ABCs of Fuck MySpace” en la red.

MySpace pertenece a News Corporation, un conglomerado de doscientas empresas relacionadas con los medios de comunicación: 43 periódicos, 34 revistas, 29 estudios de cine o televisión y 72 canales de TV y varias editoriales. El dueño de todo eso es Rupert Murdoch, acérrimo patrocinador del Partido Republicano. La compañía se embolsa cerca de veinticinco mil millones de dólares al año. Fox News, una de las empresas, tuvo mucho que ver con el fraude electoral del 2000, cuando fue la primera en anunciar una muy dudosa victoria de Bush y logró crear una tendencia de opinión que fue decisiva para que... en lugar de un demonio tuviéramos a otro [esta es nuestra].

MySpace ha amalgamado en un solo canal corporativo la mayoría de webs de grupos, homogeneizando así la imagen de internet y justificándose con la pobre excusa de una mayor comodidad.

No le faltan anunciantes y aumenta las tarifas basándose en la popularidad de su web.

Es hora de cortar con esto. ¿Qué carajo hace la escena punk en MySpace?

Es que es tan fácil…

También lo es Wal-Mart [una especie de Corte Inglés multinacional, que explota a casi dos millones de trabajadores y cuenta con miles de tiendas] y a nadie se le ocurriría incluir tal marca en la carátula de un CD punkarra.

Por otro lado, la web es una mierda: las páginas se hacen interminables y el diseño es infinitamente más pobre que el 99% de cualquier cosa que haya en la red. Por no decir que si soltáis una palabra más alta que la otra (lo que antes eran insultos al clero o tuteo a la autoridad) seréis reñidos o expulsados, y si no molestáis ni al carca de Murdoch es que los Crass tenían más razón que Dios y el punk murió en noviembre de 1978.

Las giras punk existían antes de MySpace, y si Black Flag pudo pasarse sin eso para dar conciertos por todo el país, tampoco te hace falta a ti. ¿O es que no tienes teléfono ni e-mail? ¿Qué banda existe sólo en My- Space, sin ninguna otra forma de contacto? ¿Quién anuncia sus conciertos exclusivamente en MySpace? ¿Qué grupo organiza sus giras solamente a través de MySpace?

¿Y qué pasó con el “Házlo Tú Mismo”? El punk se parió a base de fotocopias y de circuitos alternativos (que además funcionaron tan bien que fueron plagiados por el enemigo), así que no nos vengáis con que la comodidad es razón suficiente para aliarse con tipejos como Murdoch, a quien alimentáis con el solo hecho de aparecer en su web.

Más difusión no significa mejor difusión, sino generalmente lo contrario, a menos que aspiréis a ser conocidos por fans de Michael Jackson que ya no saben qué comprar o por renegados del country & western con distorsión.

Pensad en todo esto la próxima vez que actuéis ante cincuenta personas y un pollo (número y composición del público en el concierto de los Damned en el festival de Mont de Marsan), antes de anunciar: “Si habéis pasado un buen rato y queréis saber más del grupo, visitadnos en MySpace”. O sed honestos y añadid: “Rupert Murdoch estará encantado de hacer negocio con vosotros”.

La Diagonal del siglo XXI

by Manuel de Sousa

La solución horizontal de Cerdà y la incertidumbre vertical
Hace tiempo ya que mi voluntad para la participación en comicios y consultas populares ocupa un empolvado rincón de mi curiosidad. No es que desconfíe combativamente de la transparencia de dichos procesos, ni que sea un anarco-comunista de escuela de antropología; la indiferencia política, aunque crea abstención, es relajante.

La democracia ateniense quedó lo suficientemente atrás para remontarse a los griegos y martillar intelectos con ideas de democracia aristotélica, me remito a los hechos: un mediodía de verano, tiempo de sobra y una grácil muchacha en patines que se aproxima con vehemencia, con la intención de entrevistarme y hacerme, finalmente, participar en un ambicioso mecanismo consultivo.

Algunas semanas antes había prestado mi firma, tras la petición esta vez, no de una, sino de dos muchachas, para intentar introducir un proyecto de ley electoral en el parlamento de Cataluña.

Las acciones de calle, producto de iniciativas oficiales y no gubernamentales, condimentan la cotidianidad con sus pertinentes causas; en otras oportunidades, empalagan la rutina con ideales infructuosos.

Con elocuencia y simpatía, la patinadora me explicó el motivo por el cual no andaba a pie y trabajaba sobre ruedas: un proceso participativo sobre el devenir de la avenida Diagonal, el cual, como toda iniciativa institucional, debe tener un trasfondo político, por tanto, detrás de todo eso, hay dinero y escepticismo en juego.

Con prestancia y curiosidad de habitante empadronado de esta ciudad, respondí a las preguntas, sin entrar en detalles, emitiendo opiniones inmediatas, lejanas a la quejumbrosa y socarrona amargura de muchos de los registrados en el padrón municipal barcelonés.

La Diagonal, esa espléndida avenida que con sus once kilómetros de largo atraviesa gran parte de la ciudad, contribuye enormemente a la personalidad de Barcelona y del mismo modo funciona como una imprescindible solución para su cada vez más complicada y caótica realidad vehicular y peatonal. Fue oportunamente menester, más por la alegría de ser tomado en cuenta para el futuro de mi ruta ciclística favorita que por lo que puedan hacerle, ejercer mi derecho legítimo de ciudadano.

Un circunloquio consultivo: evitar el tránsito privado
Las opciones del cuestionario son de naturaleza urbanística, claro está. No obstante llama particularmente la atención la recurrencia de algunos tópicos, una retórica cuidadosamente planteada en forma de preguntas de selección simple y una oportuna pregunta abierta al final, un plausible alivio para quienes deseamos sugerir algún otro aspecto para el inminente rejuvenecimiento de la transitada avenida.

Con los niveles de tráfico y circulación de la Diagonal, resulta un poco impensable el hecho de que se pueda utilizar como un lugar de “paseo y punto de encuentro para vecinos”. Sin embargo, resulta útil para hacer ejercicio y pasear perros, actividades harto individualistas para devenir en posibilidades de cuchicheo vecinal entre habitantes de los edificios adyacentes.

Hablar de desplazamiento del Transporte Metropolitano de Barcelona, significa suponer alternativas a los autobuses que surcan el pavimento. He aquí el comienzo del incipiente trasfondo: la ampliación sistemática de la línea de tranvía mediante obras de rompimiento de la acera del medio, un tedioso trámite, aunque en términos de disminución de ruido y progreso ambiental el resultado, en apariencia, no suena mal.

Un delicado y económicamente apetitoso asunto es el comercial. Sabemos que las angostas aceras están en contradicción con el lujo de algunas tiendas colindantes, firmas acostumbradas a ostentosas calles peatonales o anchos paseos. Por ende, el “Empuje del Comercio” debería conducir al inevitable ensanchamiento de las aceras, para dinamizar el paso de potenciales compradores y consumidores.

Para alivio de los susceptibles, de los verdes, las iniciativas oficiales en materia ambiental son generosas y justas. Considerar la “dotación de espacios verdes” es imponderablemente pertinente, aun cuando ya en las cuatro hileras de árboles hasta se escuchan aves cantando a media mañana, todo un privilegio auditivo ante el dominio hegemónico modernista de la tríada concreto-cristal- acero.

A la luz de todo esto, y con el ideal y subyacente objetivo de inducir a la reducción del “tránsito privado” a través del tramado proceso de consulta, el Ayuntamiento se sirve de un amigable e inclusivo mecanismo, bien sea transparente o no, que logra redimir la gestión y engrosar la agenda gubernamental con un proyecto basado en propuestas de quienes mejor nos servimos del encanto urbano de la funcional disección de la capital catalana.

Rambla o Boulevard: hacia un posible Paseo Diagonal
En conjunto, no se puede saber a ciencia cierta qué se trae la administración “Hereuista” entre manos. Poder dar fe a nuestras ideas y voluntariosamente comunicarlas a la comisión técnica encargada del misterioso proyecto es una empresa democrática ante todo.

Detenerse en posiciones de activismo adolescente es divertido para intelectos precoces, todos aquellos donantes que servilmente nos hemos prestado a cuan ávida transfusión de ideas, merecemos la ofrecida respuesta postal en los meses venideros.

La separación de espacios, el apartado del carril de bicicletas o la mejora de las redes de autobuses apuntan a un solo propósito: la reducción de la circulación de vehículos privados. En tal sentido, los conductores no están exentos de opinar y caldear el debate final.

Las habilitación de zonas de descanso y de áreas infantiles compiten con la idea de reducir la distancia entre las aceras. A veces se hace interminable el trayecto a través de los cincuenta metros que separan un costado de otro. Las limitaciones de espacio representan todo un cúmulo de variantes para la ya conformada comisión evaluadora, quienes cumplirán con el pecaminoso deber de brindarnos las soluciones finales, para desdicha y felicidad de unos y otros.

Es evidentemente incierto saber si terminaremos caminando por las aceras centrales de una Rambla Diagonal o si canalizaremos la rutina pedaleando entre los árboles de un Boulevard Diagonal. Si a pesar de nuestra voluntad, nos imponen las opciones intrínsecamente preestablecidas, es decir, ampliar las aceras laterales, potenciar la Diagonal como nuevo eje comercial, introducir el tranvía y mantener el carril de bus; no habremos donado nada, rescataremos del fraudulento proyecto la bonita sonrisa de aquella chica patinadora, para terminar esquivando el rebaño turístico empujado desde el Paseo de Gracia al nuevo y remozado Passeig Cerdà, la Diagonal de tothom.

La moda de los referéndums

by Juan Salido-Vico

Hace poco menos de un año, los habitantes de Sant Adrià de Besòs fueron convocados en referéndum para decidir el futuro de las famosas Tres Chimeneas que desde la década de los 70 monopolizan buena parte de la pequeña franja de litoral correspondiente a esta localidad barcelonesa. Un 82,2% de los participantes votó a favor de su conservación, ratificando la opinión de aquellas asociaciones que defendían su valor patrimonial y oponiéndose a las preferencias de Endesa, su actual propietaria, partidaria en todo momento de la piqueta. La consulta fue promovida por el propio alcalde de Sant Adrià, activo defensor del mantenimiento de la infraestructura. Los resultados, según el equipo municipal, fueron del todo satisfactorios, a pesar de que sólo participó un 9,1% de la población con derecho a voto. Entre los usos futuros de la vieja fábrica, se habló de una posible reconversión en equipamiento cultural, en el marco de la prevista remodelación urbanística que afectará a la fachada marítima.

Poco se ha sabido desde entonces, acaso porque hasta el año próximo, fecha de cese de las actividades de la planta, ninguna acción podrá ponerse en marcha. En las últimas semanas, sin embargo, más de uno habrá recordado el proyecto a propósito de la aparición de procesos similares, como el relativo a la futura reconversión de la Diagonal. Al igual que en la consulta adrianense, el resultado de esta nueva votación será por completo vinculante, una decisión política que en ambos casos nada tiene que ver con imperativos legales, ya que sólo el gobierno central puede convocar referéndums en un sentido estricto. A simple vista, la diferencia más significativa estriba en que, en el caso de las obras que afectarán a la gran arteria de Barcelona, los votantes, cualquier persona mayor de 16 años empadronada en la ciudad, se limitarán a elegir entre dos proyectos preseleccionados.

Según sus responsables, el referéndum sobre la reforma de la Diagonal será considerado como una suerte de ensayo para futuras y probables consultas de similar naturaleza. En vista de la posible avalancha que se nos viene encima, cabe preguntarse, sin embargo, la motivación última que las promueve. ¿Corresponden realmente a una preocupación por la participación cívica, por la reactivación de una actividad democrática adormecida? ¿No deberían ponerse siempre este tipo de decisiones técnicas en manos de expertos, seleccionados por los representantes políticos que la ciudadanía ya eligió en su momento? ¿Son en realidad consultas populares o consultas populistas?

En casos como el de las chimeneas de Endesa, por encima de todo debería primar el criterio de los peritos en patrimonio cultural. En el supuesto de que se certificase el valor patrimonial del bien en cuestión, la consulta popular me parece irrelevante. No, en cambio, si existen dudas sobre dicho valor, pues entran entonces en juego consideraciones más resbaladizas, como el valor emocional o la posible condición emblemática del objeto a debate. En casos como el que afecta a la Diagonal, por el contrario, la participación ciudadana se me antoja menos justificable. Si uno de los dos proyectos preseleccionados es, aun en muy pequeña medida, más adecuado que el otro, ¿para qué marear la perdiz? Y en el improbable caso de que la excelencia de los dos haga imposible tomar la decisión con criterios objetivos, no se estará dejando a la ciudadanía más que la responsabilidad de lanzar la moneda al aire y recogerla.

Lo más incomprensible, sin embargo, es que algunos de los políticos que promueven esta especie de democracia directa naif pongan luego el grito en el cielo en casos como el del referéndum sobre la independencia de Catalunya desarrollado semanas atrás en Arenys de Munt. El cual, y pese a sus tintes algo folklóricos, nunca perdió de vista, subrayémoslo, su carácter no vinculante. Parece que existe entonces una lista de temas consultables y otra de temas intocables, una pauta hipócrita que deja en manos de la ciudadanía la migaja, la anécdota, mientras que le niega el derecho a opinar, siquiera, insistimos, de forma simbólica, sobre aquello que de verdad le importa (al menos eso parecen indicar las nada ambiguas cifras de participación), o sobre aquello que, simplemente, le dé la gana.

Building in Quicksand?

by Neill Higgins

It’s the summer of 2008. Seguridad y Movilidad of the Ajuntament make public their decision to tighten up festival closure times at the Fòrum to 2:30h mid-week and 3:30h at weekends. Usage of the site once again appears to shift its focus towards new spheres of activity.

The Fòrum’s precise role within the community wasn’t, perhaps, the Ajuntament’s greatest concern at the time of its conception. Its very creation could be explained as a smokescreen for a more considered motivation to set off property (and other) development in the area, a domino effect, of sorts, in the construction of luxury blocks of flats, hotels, and leisure space, and conversely, the dismantling and cleaning up of one of the most dangerous areas of Barcelona: La Mina. A comparison could be drawn with the Millenium Dome in London, constructed in a formerly disused dockland area, and whose utility, after the clock hit 2000, was overlooked and neglected, and, subsequently, a subject of controversy in the British press.

So, let’s jump in the proverbial Delorean and head back to 2004. The Fòrum is constructed amidst a cacophony of protest over its cost to the public purse, the total of which was many a Euro, but at no point was the opinion of the user, the civil participant, assessed. The launch event proceeds to lose money, to the point where tickets are given away, at further detriment to the image of the project/site. Unclear about where to go next in terms of civil participation or usage of the area, the explosion of music festivals appears to provide the Ajuntament with an immediate solution. Primavera Sound sweeps in first, in 2005, followed by Summercase, BAM and other cultural-musical events. Yet, to the present day, public dissent over the existence and use of the Fòrum continues.

Rather ambiguous but continued complaints from residents of the area of Sant Martí are one component of the debate. It’s unclear whether the principal molestia is sound levels emanating from the festival site, or the noise coming from the crowded bars stationed at the foot of Rambla Prim, or the so-called botellones and agrupaciones de jovenes that ensue following festival closures. The festival-goers and planners, on the other hand, now have to contend with the new closing hours after several years of being encouraged to attend Fòrum events en masse, and late into the night. The outlandish prices of many of these events have always been balanced by their size, length, and the quality of the acts you could see. The economic benefits (to the city) of thousands of festival visitors has, until now, encouraged the Ajuntament to spoil us: the majority of European urban music festivals have much more strict and earlier closing times than festivals such as Primavera Sound and BAM. But suddenly the city seems bent on a fly-by-the-seat-ofits- pants approach to changes in festival hours, without a clear indication of whether there will be a corresponding reduction in prices for using the space (and therefore for tickets).

In response to Seguridad y Movilidad’s announcement in 2008, Albert Guijarro, Director of Primavera Sound Festival, announced that potential new festival sites would be researched for the 2010 edition. Closure time was limited to 5:00h at Primavera Sound 2009, and considerable efforts were made to orientate stages so as to reduce “sound leakage” to nearby residential blocks and hotels. But quejas de los vecinos continued to shower like shit from a shovel despite the best efforts of festival producers to contain the sound within the Fòrum site.

Where things will go from here is an open question, but these issues underline the importance of citizen input when defining the identity and use of big city developments. New construction and area overhauls need to bring more than just short-term economic benefits to a wealthy few. Would things be different had nearby residents and other potential users of the site been consulted from the outset? Would we be better off, as a whole, if the Fòrum didn’t exist at all, or if it were located away from residential areas? These are questions the public was never asked.

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