BCN WEEK | Barcelona's Alternative Newsweekly
Vol 1, No 70 | December 11, 2008

Yellow | nº 76


Conspiracies | nº 75


Resurrection | nº 74


Death | nº 73


Boca a Boca | nº 72


Borderlines | nº 71


MERRY CRISIS | nº 70


Popular Culture | nº 69


Underground | nº 68

Las otras crisis del cobrador del frac

Triologia del moroso: Justicia, apariencia, picaresca

by Jordi Corominas i Julián

La señora Lola pasaba por mi casa del pueblo después de comer. Era la hora de la película de Fred Astaire y Ginger Rogers. La anciana vertía comentarios de admiración por el baile del artista americano, pero lo que más le entusiasmaba era el frac, vestidura de hombre, que por delante llega hasta la cintura y por detrás tiene dos faldones más o menos anchos y largos. Símbolo de elegancia británica, decadente atuendo de un pasado lujoso, reapareció en mi vida hará un par de años. Iba a comprar el periódico y vi a un individuo vestido como para ir al Casino de Montecarlo. Deduje que su objetivo no eran las mesas de juego por su maleta, donde pocas pero concretas letras blancas indicaban su oficio: el cobrador del frac.

El encuentro marcó un antes y después en mi imaginación. Caprichosa, decidió crear una historia donde quien escribe perseguía al hombre disfrazado, quien a su vez acechaba al moroso. Cine cómico. La realidad es otra. Bien distinta. Lo comprobé cuando llamé al teléfono de la sorprendente empresa. No puedes seguir a ninguno de nuestros trabajadores uniformados. Eso es imposible. Mi gozo en un pozo. Aún así quería saber y solucionar un enigma de carácter nacional. He viajado por el mundo y nunca vi ningún invento parecido en otros países. Spain is different?

El cobrador del frac existe desde 1980 y presume de ejemplaridad y origen. Según indica su página web, su más ilustre antecesor fue Miguel de Cervantes Saavedra, autor del mítico Don Quijote, primera novela moderna. El manco de Lepanto trabajó durante siete años en la Hacienda Real a la caza de morosos. Sus herederos suelen usar métodos sutiles, y sólo siguen a sus “víctimas” en casos extremos, cuando se han agotado todas las vías legales; el manual de procedimiento de la empresa indica que el empleado destinado a seguir al deudor tiene que basar su cometido en el diálogo sin coaccionar, ofender o faltar. En Barcelona, su presencia dentro de la empresa es más bien escasa. Quien en una mañana vea a más de un cobrador, algo ya muy extraño de por si, o tiene mucha suerte o es un mentiroso de primera categoría. Sólo 4 personas de sexo masculino pasean con sombrero de copa y la famosa divisa. Los demás trabajadores se dedican a labores de gestión y tratan deudas que van desde unos modestos mil euros hasta cantidades astronómicas. Sus clientes son personas convencidas del pago por parte del moroso. No se persigue a pobres ingenuos, sino a pícaros que quieren eludir acuerdos contraídos. Typical Spanish.

Sí, ya lo sabéis. Hay crisis. Y se ve que lo peor está por llegar. Desde febrero de 2008 la actividad del cobrador del frac ha aumentado en un 40%. Falta dinero, pero la actividad de nuestros protagonistas refleja otras crisis nacionales, señas de identidad preocupantes, indicadores cotidianos de defectos, argucias y miedos seculares. Tres preguntas resuelven la crítica ecuación.

La primera de ellas, ¿por qué se contrata al cobrador del frac?, habla de uno de los más graves problemas de nuestra sociedad. La lentitud de la justicia española. Muchos clientes prefieren la eficiencia del cobrador para evitar tener que esperar años a cobrar lo que es suyo. Como la Sociedad es legal, no hay nada que impida su acción, y gana su estipendio mediante comisiones. Todo es más rápido sin tener que pasar por la pesadilla de abogados y pleitos, ni enmarañarse en la imprevisible diosa ciega, que en nuestro país hasta se va de huelga para dificultar más si cabe sus esperadas decisiones.

La segunda cuestión remite al éxito que tienen los cobradores en su misión. Uno de los motivos estribaría en su preparación. Son licenciados universitarios con conocimientos en derecho y saben lo que vale un peine, que en este caso es el puro y duro vil metal. Gestores y uniformados resuelven los conflictos en el 70% de los casos. El porcentaje aumenta cuando el frac aparca su coche y llama a la puerta de particulares. El qué dirán vence al miedo a quedarse sin blanca. España es un país de porteras. Quizá por tener un pasado tan católico y confesarnos en exceso, decidimos que hablar de los demás es muy divertido. Nos pasamos el día cotilleando y mantenemos estampas ibéricas como los toreros y las folklóricas para ampliar nuestro radio de se dice, se oye, se comenta hasta fenémenos identificables por la mayoría. José Tomás y la Pantoja; Julián Muñoz y Carmen De Mairena. En la sociedad de antes de la globalización, el marujeo era una cuestión de vecindario y bar, charanga y pandereta de calle. Si Enriqueta tenía un amante, todo el inmueble se enteraba en menos que canta un gallo. Lo mismo ocurre cuando llega el cobrador del frac.

No es normal que un señor vestido como si fuera a una fiesta de lujo se presente en el barrio y pique a un timbre conocido. Los rumores crecen y el pánico social se adueña del individuo. ¿Y si Hermenegilda ha visto al tipo ese? ¿Qué le digo? Se estila mantener la apariencia y salvar la deshonra, algo bien estúpido si pensamos que a lo largo del último decenio gran parte de la abundancia nacional se cimentó en el crédito, con lo que muchos podrían estar en el lugar de quien sufre la visita del señor con chistera, el mago enemigo del moroso. Los pequeños aquí hay tomate del día a día son mucho más graves que los televisivos. Personas de carne y hueso optan por abandonar su terquedad monetaria con tal de no ser pasto de la charlatanería ajena.

Por otra parte existe el respeto al uniforme. Al ser un pueblo sumiso que en pocas ocasiones ha impuesto su voluntad, sentimos temor reverencial por aquellos que visten diferente. Nos pasa como a los católicos cuando ven al nuevo Papa salir por el balcón del Vaticano. No importa que sea un viejo disfrazado con colores chillones y un gorro demencial. Aplauden porque aceptan la gran farsa de la realidad, al igual que lo hace el ciudadano con un semejante vestido de negro que para sus amenazantes pasos en la alfombrilla, preludio de la puerta y la notificación. Códigos. Autoridad.

Quienes también reciben la visita del frac son las empresas, blanco perfecto para una tercera pregunta que culmina nuestra particular trilogía de crisis celtibéricas relacionadas con nuestro objeto de investigación. ¿Qué métodos usan los que no pagan para eludir su condena? La picaresca es la clave. Muchos negocios intentan evitar el pago sin variar un ápice su esquema habitual de comportamiento: arriesgar con burdas gestiones que juegan al despiste y en ocasiones llegan a buen puerto. Tal comportamiento es un clásico en el mundo del capitalismo “refundado”. La argucia aplicaría nuestro dicho de más vale maña que fuerza, pero no conviene pasarse de la ralla. Una gran anécdota demuestra como aún no se han desvanecido los tiempos del Lazarillo de Tormes.

El cobrador del frac tiene una sección de grandes operadores. Se encargan de casos en los que la cantidad adeudada supera los cien mil Euros. En una ocasión un cliente andaluz reclamó intervenir por una cantidad muy superior. Al cabo de pocas semanas la empresa supo del fallecimiento del moroso. Se respetó un mes de duelo antes de volver a la carga. La familia tenía que hacerse cargo del débito. Llegó la feria de abril. Mientras el cliente tomaba unos finos se topó con el muerto. Estaba bien vivo disfrutando de los placeres sevillanos. Baile. Alcohol. Fue condenado por falsificación de documento estatal.

España es un país donde todo es posible, como en Granada. Don Quijote en la Meseta vio guerreros donde había molinos y el cobrador del frac sabe que poderoso caballero es don dinero. Si un anónimo recibes no te de llanto ni pena, llamas al número cien y tiras de la cadena. El frac no lo es. Cuando dinero habla, todos escuchan. ¡Haz que reine el silencio! No puedo, soy republicano. Amén.

BUT I WANTED THE BARBIE DREAM HOUSE!

Amidst all the brouhaha over the economic troubles of the day, we saw fit to remind ourselves that this isn’t our grandmothers’ crisis. We’re not going to be fighting each other for firewood or meat; our children aren’t going to have to start working fulltime to help support the family. You might even benefit from the crisis, provided you’re in the right line of work. At the very least, see this as an opportunity to engage in all the mildly revolutionary boycotting activities you ignored while you were lolling in your materialistic Valhalla. But before you choose sides, see below the real winners and losers of the Crisis Show.

WINNERS - MILEURISTAS (THE POOR)

We’ve got nothing to lose. Literally. We have no stocks and very few bonds (Grannie gave us a $100 bond when we were 12. In 7 years’ time it’ll mature and then we’ll cash it in for (hopefully) 42€). Our money doesn’t fluctuate cause we don’t have enough, and the money we do have we smartly invest in stable commodities such as beer.

LOSERS - FIRST-TIME HOMEBUYERS (THE THOUGHT-THEY-WEREN'T-POOR-ANYMORE)

In all seriousness, those who thought they were following the correct progression into adulthood by buying a piso are the ones who are really fucked. Poor bastards. The solution? Invite some mileuristas to stay in your nice, clean extra bedroom. They’ll help you meet those mortgage payments. Or, the other option: Run.

WINNERS - DOGS

For those who have gazed into the pathetic eyes of a canine as they prepare to walk out their doors in the morning, here’s a chance to assuage the tremendous guilt you’ve been living with. Instead of worrying that your life is over now that you’ve lost your job, think about how happy all this quality time at home will make man’s best friend.

LOSERS - OLD MEN

While those who own construction companies will surely find some other way to sobrevivir, what can we say to their audiences? All the old men who have been whiling away their days on the benches across from the latest superhotel en construcción...just what are they supposed to do now? Can they really go back to dómino and vermut?

WINNERS - THE CHURCH

Throughout history, tough times have been the moments for the church to shine. They’ll take anyone, and the more pathetic, the better. If you’re not into church, you can connect with your spirituality by fasting. Doing it long and hard enough causes the hallucinations you can choose to confuse with deliverance.

LOSERS - THE AUTO INDUSTRY

Though this crisis is no joke for those who work in the auto industry, sorry: cars are shit anyway and they should disappear if we want to continue having an ozone layer and/or stop fighting over oil fields. Of course, these losers could quickly become massive “winners”, what with the €48 billion aid package that seems headed their way.

WINNERS - DON SIMON AND GENERIC ASPIRIN

When spending money goes down, some will still benefit from our nights in. If you can’t stand playing Trivial Pursuit one more time, a box–o-wine really takes the edge off, and the generic aspirin rounds out the cocktail of choice for those who want a cheap and hangover-free night of entertainment. A full box/bottle combo is too much, unless things have gotten really bad.

LOSERS - MOVIE THEATRES

And here you thought that Hollywood would always win. Oh yeah? How much you want to charge me now? Go ahead. I laugh at your 10€ tickets and 4€ soda, because I’m going to start downloading everything from the Internet. And if I’m dumb and/or terribly behind and still do visit your theatre, I’ll be sneaking in my own candy!! And possibly bringing a video camera.

WINNERS? LOSERS? - EL SEXO

This is a tough one to categorize, and really requires more sociological research. On the one hand, sex is a popular pastime among those with no money to do anything social. It also helps take your mind off your troubles. Just ask your average stockbroker, one of a population that has long enjoyed the pleasures of the escort service. Still, sex-for-sale is an expense that could be considered a luxury, so it might lose out. And for those of us who aren’t buying our nights in the sack, condoms aren’t cheap. We suggest, however, that you not cut prophylactic corners; you could end up in a much larger pile of shit.

WINNERS - CASH CONVERTERS

Anything that can be sold, shall be sold, and at increasingly desperate prices. Supply and demand, amigo. They win because... well...we all know why. You win because you finally have a reason to get that old air conditioner out of your hallway.

LOSERS - TRASH CAN SCROUNGERS

For all the people who used to find acceptable and even cool stuff in the trash, forget about it. Everyone is going to stop dumping his Louis XIV bureaus in favor of new IKEA tables. Also, if they do have things, they’ll be selling them, not leaving them out for your broke ass.

WINNERS - YOUR OLD CLOTHES

This is when you learn to become a fashion maven, mixing and matching your shit from the ‘80s, and discover that Zara and Mango just make you look like the twat standing next to you.

LOSERS - COMPANIES THAT PRODUCE FEMININE HYGIENE PRODUCTS

For anyone who’s ever been awed by the tampon commercials, the awe ends here. We can’t afford 7€ pastel plastic applicators anymore; we’re going back on the rag. Literally.

WINNERS - THE LOTTERY

The Idiot Tax never fails. Insane hope goes up as real wages go down. You think anyone’s not going to buy his décimo? Not fucking likely. Come on Gordo! Come on Gordo!

LOSERS - THE STOCKMARKET

The big lottery has fallen to the little lottery. Not so convenient for people to buy 5€ worth of stock as it is to buy scratchoff stupidity, now is it? Also, not nearly as much fun.

WINNERS - SCHWARMA

And McDonalds, and bocadillos, and basically anything else your mother used to buy for you when she was tired of making gourmet meals and seeing you screw up your face like a spoiled princess. The good news is that a lot of us never stopped eating this food because we realized, upon entering adulthood, that we actually had more purchasing power with our allowances as 10-year-olds than we did with the salaries from our first jobs.

LOSERS - NUTRITION

Of course, for the people that have made a hobby out of cooking with organic (read: expensive) products, it’s back down the evolutionary ladder for you. The crisis has put into clear focus that Veritas and friends are actually a friggin’ rip off! For the rest of us, it means a lot more couscous and a lot less fresh basil. It’s cool, though. We’ve already proven ourselves capable of living on nothing but ramen for months at a time.

Last year’s crisis, this year’s BEDEX

by Juan Felipe Gil Ramírez

El 25 de septiembre de 2008, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, pregonó la creación de la Brigada de Expulsiones de Delincuentes Extranjeros (BEDEX), dependiente de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, que se encargaría, a partir de este otoño, de repatriar a sus países de origen a aquellos malhechores forasteros reincidentes y especialmente violentos. Desde este anuncio, por fortuna, no han habido más noticias sobre este cuerpo policial.

Con extrañeza, creí entender en una reunión llena de humo y risas que me sugerían escribir sobre el mencionado BEDEX; y ya sabemos que no se trata de un medicamento, ni de una cura mágica, ni tampoco del nombre de una figura económica, sino que es un tipo particular de policía para los inmigrantes y una medida que reforzaría el racismo, para nada superado.

Si la invención de semejante piara sucediera en la Comunitat Autònoma de Catalunya, lo cual no sería extraño ni imposible dada la actual estructura de la autonomía de las regiones, estaríamos enfrente de una barbaridad digna de Silvio, el italiano “diestro” hasta la aberración, ya que ésta es una comunidad socialista por tradición y no por convencimiento. Si ocurriera en España, tal como la idea fue originalmente pensada, sería más bien una “chavada” de Hugo, el burdo venezolano, es decir, un desvarío del socialismo.

Empiezo a cuestionarme y a responderme sobre las consecuencias que acarrearía el establecimiento de una tropa así. Como inmigrante y en el todavía hipotético caso de que BEDEX llegue a existir, quiero saber en manos de quién estaría nuestra seguridad, o ¿habría que decir vigilancia? Quiero conocer el modelo de los Mossos d’Esquadra, policía de Catalunya que reemplaza en gran parte a la Guardia Civil, y de la Guàrdia Urbana, policía municipal de Barcelona.

Navegando para buscar información sobre los primeros, veo que, en un tiroteo cerca de la Torre Agbar, asesinaron a un ciudadano alemán que pagaba sus compras de un fajo de 55.000€ en billetes de 5€, quizás contados al lado de su aun tibio cadáver. El hombre portaba un arma, echó a correr y aparentemente la intentó sacar. Lo cierto es que alguien disparó, alguien murió, un disparo hizo blanco en un taxi y otro en una motocicleta. No quiero imaginar dos tiros al aire antes de que me pregunten de qué país de Latinoamérica provengo.

Voy igualmente a la página de la Guàrdia Urbana y veo que el Ayuntamiento de Barcelona los presenta ante el público con una imagen corporativa casi de Boy Scouts; también con pistola, porra, botas rígidas y potentes y rápidos vehículos. Además, aparecen como las personas encargadas de garantizar “el cumplimiento de las ordenanzas y los reglamentos, para ayudar a tener una ciudad más cívica en la que se cumplan las exigencias administrativas...”. De lo leído, se desprende su calidad de meros recaudadores de impuestos encubiertos, llamémosles multas.

Ante este panorama imaginario tan adverso, lo que me resta por hacer, en primer lugar, es preocuparme por la creación de un elenco de hombres armados que pondrán un énfasis insólito en los inmigrantes, es decir, que estarán pendientes de todo aquel que no se vea como ellos o que hable con otro acento o que no diga hostia, joder o tío. Pero, de manera más precisa, intuyo que prestarán una atención excepcional a los latinoamericanos, africanos, árabes, hindúes o ingleses borrachines que vienen a ver al Barça, por ser todos, tal vez, asombrosamente violentos. En segundo lugar, imaginar mi propia vida como el motivo para la concepción de una fuerza pública específica, lo cual no deja de ser algo surrealista. ¿Quién pensaría que sólo vine a estudiar y ahora, por mi condición y procedencia, también tendré mi propia policía?

Existen grupos policiales específicos para la lucha contra el tráfico de drogas y personas, el contrabando, el terrorismo, etc., todas ellas actividades ilícitas. Según esta asociación libre y perversa de ideas, ¿si soy inmigrante, también soy un proscrito?

Bienvenido al Crisis Cultural

by Neill Higgins

It’s early September 2008, and the panorama cultural barcelonés trembles with the urgent sound of disenchanted voices. Talk of scandal grinds and sparks in the cultural rumour mill. Ferran Barenblit is “replaced” as curator of the Centre d’Art Santa Mònica. Disbelief rumbles from the murky, cultural margins as the administración pública of the centre reveals a “change in direction”, and swings the democratic finger to appoint Vincenç Altaió as head honcho. Sin previo concurso público, I might add. Whoop whoop! Vamos bien, muy bien. Did the days of willy-nilly shuffling of political positions and players not end with the demise of Franco? U-hum.

Not only did the Consellería de Cultura’s policy blindly ignore the needs of grassroots cultural creativity in the city, it didn’t even flirt with the idea of maquillandose. Ignoring the protocol stipulating the need for a concurso público in the appointment of a position in the administración pública, and dissenting voices from the art and cultural community, the Centre d’Art Santa Mònica sheds its contemporary art skin to become a Centro de Cultura, Pensamiento y Comunicación.

Quite frankly, the reasons behind this bewildering change are unclear. Though almost certainly, the fuel for change is economic, not cultural. Perhaps a reactionary decision to what the administración see as a disappointing turnout in the centre? Perhaps an attempt to capture more public by generalising / diluting the cultural “programme” of the centre? CASM is, after all, at the end of Las Ramblas – so got to cater to the tourists, right?

Most alarming, however, is not the paradigm shift in the focus of CASM, but, rather, the flagrant disregard showed towards professional voices from the city’s social and cultural sector. Se podría decir that the case of CASM is symbolic of a continuing endemic and institutionalised policy of considering the city’s artistic, cultural and creative stakeholders as mere receivers of the overarching cultural decisions made higher up. Instead, these stakeholders should be the creators of this political-cultural panorama.

Still, each negative action produces an equal and positive reaction. Dissident sparks following events at CASM prendió fuego in early September in the form of an organized social-cultural collective called Cultura de Base. Shortened to CdB, the collective’s emergence was primarily motivated by anger and outrage over changes at CASM, but, in reality, the group has wider aims. Working from the cultural margins, CdB aim to offer spaces, virtual and physical, in which questions of cultural politics (and the transparency of public institutions) can be debated. In an all-encompassing sense, it has the objective of addressing the gaping disconnect between social-cultural agents and professionals, and the public institutions of this city. While it’s encouraging to have a counter- discourse developing against that of the public institutions, it remains to be seen to what extent cultural activism that bases itself in blogs, wikis and small meetings can challenge the cultural hegemony.

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