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DESEMBRE
Fum, fum y... Ah, sí! Fum
by Judith Alarcón Bardera |
Por la presente declaro que soy una chica
de provincias. Y ahora que se acercan las
tan temidas fechas que rodean al 25-D,
mucho más. Toca dejar atrás Barcelona y
adentrarse en la Catalunya desconocida,
esa que se encuentra más allá de los límites
marcados por la Ronda de Dalt y la
Ronda Litoral. Es lo que toca para mí y un
buen número de catalanets que, como yo,
creyeron en su día que Barcelona era lo
que Nueva York para las buenas gentes de
Minnesota: libertad, vicio descontrolado,
progreso. Esas fantasías que tenemos algunos
pueblerinos. Falsos urbanitas a los
que nos asoma una camiseta del Consell
Comarcal correspondiente por debajo de
la chaqueta y a los que, de vez en cuando,
se nos escapa un mecasumdena!, cosa que
entretiene largo rato a los pixapins de tota
la vida. (Esto ha sido un poco de antropología
catalana en píldoras para que no se
quejen los que acusan a la Chispa de haber
perdido toda voluntad formativa.)
Y ahora, volvamos a lo mío.
Al acercarse estas fechas todo se vuelve
topicazo y ceremonia; afortunados aquellos
a los que esa prima bulímica, que se
pasa las fiestas provocándose el vómito y
bebiendo enjuague bucal para que no le
apeste el aliento a bilis, les amena las veladas
con algo de melodrama. También
aquellos con un tío alcohólico o un medio
hermano que ha dejado preñada a su novia
de 16 años. ¿De qué se hablaría durante
la tradicional cena de Nochebuena si no
fuera por ellos?
Vale, hasta aquí nada nuevo bajo el tímido
sol de invierno. Bueno, algo nuevo sí
hay: los nuevos trenes que ha puesto Nuestra
Querida Renfe, los MD (Media Distancia)
que sustituirán a los Regionales Express
poco a poco, el billete de los cuales
es 2 eurazos más caro. Y sin la subida del
mes de enero, ¡ojo! Esta gente sí que saben
cómo llenar nuestras vidas de emociones.
La razón por la cual este tren es más
caro es que tiene máquinas de bebidas. Ni
es más rápido, ni es más cómodo, ni es
más frecuente. Bueno, también tiene televisores
que van anunciando las estaciones.
Y unos colgadores supermonos para
las chaquetas. Como dirían mis queridos
guiris: this changes are totally worth it!
En resumen: encima que tengo que
adentrarme en la feréstega Catalunya Interior
a reencontrarme con mis orígenes,
lo tengo que hacer pagando 2 euros más; o
apresurarme a pillar uno de los pocos Regionales
Express que aún circulan, o joderme
y sufrir en un Regional Delta la agonía
de casi 2 horas de viaje llegando a mi
destino con el culo hecho carpeta de lo
duros que son los asientos. ¿Cómo hacen
para sobrevivir los verdaderos usuarios de
la Renfe? I mean, aquellos que deben coger
el tren cada día para ir a trabajar o a estudiar.
Rezo al niño Jesús para que este
ejercicio de resignación no tenga que convertirse
jamás en mi rutina diaria. Thank
God, cuando hayan pasado las fiestas y
me encuentre otra vez en mi BCN© querida,
tendré tiempo para recuperarme del
trauma de estas fechorías de compañía ferroviaria
chapucera. Pero bueno, no le demos
más vueltas porque... ¡la Navidad ya
ha llegado al Cutre Inglés! ¡Brindemos por
nuestras tarjetas de crédito con un 25%
T.A.E!
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Dedicado a un amable e implicado
usuario anónimo que, sin venir a cuento,
me puso al día de estos y otros entuertos
que cientos de usuarios sufren cada día,
ayudándome a rectificar a tiempo mi frívola
reflexión sobre el 2009.
Para más pistas, ésta contenía: dosis de
Michael Jackson en cantidades indigestas.
Algo de David Carradine y Farrah Fawcett
aderezados de pandemia por gripe porcina.
Un par de cucharadas soperas de crisis
y otras dos de desempleados. Un chorrito
de efemérides (Darwin, Edgar Allan Poe,
La Setmana TrĂ gica). Ralladuras de Obama.
Una cucharita de café de ensayos nucleares
en Corea del Norte. Un puñado de
virutas de elecciones generales a lo largo y
ancho del globo. Un par de vasos de redes
sociales. Aderezar con condimentos mediáticos
al gusto de cada comensal. Se
sirve con cambio climático.
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