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Antes mataba en Barcelona, ahora
me voy al otro barrio. Siento comunicaros
la noticia y romper vuestro
alborozo. Sigo en vida y no pretendo
hablaros de crímenes ni funerales.
Cerré mi despacho de historiador
detectivesco y me dedico a pasear
sin pasaporte. Cruzo fronteras urbanas,
observo la minucia significante
y abro la puerta de mi casa
con la tranquilidad de quien ha
aprehendido la calle, esa princesa
infravalorada que la mayoría usáis
para ir y venir, sin más. ¡Pues no, se
acabó ese absurdo sambenito!
Recorreremos Barcelona con otros
ojos, pero para hacerlo debéis
cumplir a rajatabla el decálogo que
inaugura esta sección.
1. Cualquier momento es bueno
para irse al otro barrio: ¿Sales de
trabajar? ¿Has quedado para tomar
una birra? Sí, sé muy bien que existe
el metro. Lucha contra la crisis y
camina, mejorarás tu forma física y
darás menos dinero a los que te
toman el pelo. Por otro lado pasear
es relajante y permite descubrir partes
de tu entorno que sueles ignorar.
No dejes que las prisas venzan el
pulso. El reloj es un estorbo que
blanquea tu muñeca.
2. La linealidad es un cadáver
aplatanado: La ciudad condal destaca
por su magnífico y racional ensanche.
En realidad la lógica moderna
es una psicópata sin prejuicios,
una gran aniquiladora del recoveco.
Intenta fomentar la curva, penetra
en los pasajes y guíate como un personaje
que no sepa nada de lo que
habrá a la vuelta de la esquina. Tu
concepción espacial será envidiada
por propios y extraños.
3. Buen calzado y mejor actitud:
La moda es un genocidio de cerebros.
Pasa de tus tacones o tus zapatos
que tanto molan a tu círculo social.
Cálzate bien para sentir ligereza y
emprende la ruta. Los recovecos no
son meros desafíos del laberinto. Si
de repente encuentras alguna situación
interesante acércate y no
rehúyas el envite. Una buena efeméride
vale más que mil gafas de
nerd.
4. La normalidad es una quimera
lobotomizada: Marx y Engels
decían que todos somos iguales, y
no les falta razón, sólo tendrían que
haber precisado más su brillantez
añadiendo que nadie es normal.
Fíjate en tus semejantes mientras
pasees. Si ejecutas tu sinfonía urbana
con deleite y concreción notarás
que las taras son una constante
cíclica.
5. Con la música a otra parte: La
verdadera melodía la constituyen
todos y cada uno de los sonidos
urbanos. Deposita tu iPod en su
bolsita. Las orejas también sirven
para entender la realidad circundante.
6. Mirar arriba es bueno, si te
cae el cielo encima te pagamos un
viaje a Londres: Los caminantes
raramente quieren esforzar su cuello.
Levanta la cabeza. La tentación
de bautizar nubes es una reminiscencia
infantil, por eso la asociación
española contra la tortícolis recomienda
maravillarse con balcones,
ángulos, mosaicos, mujeres desnudas
y ornitorrincos que residen en la
parte superior que aleja tu mirada
del punto fijo convencional.
7. Piérdete y resucita: ¿Te has
alejado demasiado de lo conocido?
Ningún problema. Si te apuras
mucho pregunta a los viandantes,
aunque si puedes evitarlo saldrás
ganando. Recuperar un camino es
resucitar tu disco duro antes del
atrevimiento.
8. El suburbio es tu otro yo:
Guineueta, Sant Adrià, Can Tunis,
Guinardó, Bon Pastor, nombres
parecidos a Guadalajara, Zamora,
Murcia o Albacete. Enclaves donde
nunca irías salvo extrema obligación.
Quítate eso de la cabeza y
acciona tus pies.
9. Distingue entre la noche y el
día: Cuando hayas adquirido experiencia
entenderás mis palabras. No
es lo mismo, ya deberías saberlo,
moverte por la urbe con sol o luna.
El astro rey es amigo del bullicio
laboral, la reina mora prefiere ocio
y comportamientos escondidos
aliados con el vacío que aspira, algo
imposible, al silencio. Las dos caras
de la misma moneda requieren
atención y un juicio que comprenda
su diferencia.
10. El detalle es la joya de la corona:
Ayer me senté en el bordillo
del detalle y comprobé que su esencia
nutre el infinito como un general
consciente de que el desdén ajeno
es su plataforma para la victoria.
Cambiemos las tornas.
Cumplid estos santos mandamientos.
El mes que viene quiero muchos
en el otro barrio, pisar es poder.
Dibuixos: Nil Bartolozzi // bartolozzinil.blogspot.com
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